Muchas veces uno no sabe el juego que está jugando en la vida, o no tan solo no lo sabe sino que no lo entiende.
Para mí la vida son miles de tableros de ajedrez. No todos iguales, claramente, a veces un parte con menos fichas e igual debe arreglarselas para llegar lo más lejos posible. Otra veces son tableros ajenos a nosotros que se encuentran al frente y tan solo debemos jugar.
Cada relación que uno tiene es un tablero nuevo, a veces nos toca iniciarlo, a veces solo seguir el juego. Como todo en la vida uno tiene sus preferencias o sus facilidades, hay gente que va saltando(esquivando) problemas o va de frente hacia ellos, siempre teniendo en mente no perder el rey.
Es más, la vida tiene una gran diferencia, no siempre es ganar. A veces son con jugar basta, ofrecer tablero puede ser más valioso que limitarse a perder por orgullo. En fin, la vida es como una partida de ajedrez. Esto quiere decir que las relaciones con la gente también lo son. Por más que juegue este infinito juego lo voy haciendo acorde mi estrategia, mi instinto.
Siempre van a hacer contrincantes a los cuales no les vamos a poder hacer pelea. Hay gente que sabe como jugamos y no hay remedio. Por otro lado hay gente que nos hace cambiar nuestra forma de jugar y nos hace vernos falsos a nuestros movimientos, por el solo hecho de hacerles frente. No a todos les gusta partir, es más, por lo general esperamos para reaccionar a lo que hablan los demás pero a veces nos ponemos agresivos y queremos terminar esto en cuestión de segundos.
Con la familia es un asunto distinto eso si. Es como partir un tablero pero con bastante menos piezas. Ellos lo llamarán años de experiencia. En realidad no hay nada que hacer, ya llevan mucho tiempo jugando este juego, más vale aprender de ellos que intentar hacerles frente, pese a que a veces pensamos que su rey tambalea.
En estas infinitas movidas hay gente que sigue su protocolo, su pasivo, ser agresivo, querer adelantarse o ser paciente, algunos hasta se ven felices al perder una ficha si el otro también la perdió. Los con pasión quieren demostrar que llevan el juego en la sangre y hay otros que hasta gozan el juego y esperan a que nunca se acabe. Están los indecisos que van y vienen y los determinados que hacen jugadas inspiradas, en fin en este mundo hay de todo.
Hay gente que piensa que la vida es solo un juego, para otros un deporta. Quienes viven de ello entienden lo que en realidad es y saben apreciarlo. Es por ello que les aconsejo, jueguen sabiamente que una vez que las piezas caen, no se volverán a levantar.
Dr Wales